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ENTREVISTAS:

Noticias Urbanas, por Daniel Gaguine
Miguel Ángel Dente: “No veo a los músicos desde el lugar de fan”


Escribió y publicó dos libros biográficos, uno sobre Charly García y otro sobre Luis A. Spinetta. Ahora prepara uno sobre Pedro Aznar. Su objetivo: hacer una colección que aglutine a los personajes clave del rock nacional. Y que en ella figuren, además, las fichas con la información de todos sus discos.

Por Daniel Gaguine
20 de octubre 2011


Autor artesanal de biografías de Charly García y Luis Alberto Spinetta (Un dios aparte y Ticher de luz, respectivamente), Miguel Ángel Dente recorre la vida de dos íconos de nuestro rock con seriedad, sin caer en fanatismos. Mientras prepara su tercer libro, dedicado a Pedro Aznar, Dente habló con NU del rock nacional en todas sus facetas. 


–¿Cómo surge la chance de hacer los libros de Charly y de Spinetta?
–La idea, desde el principio, fue hacer una colección. No se presentó como algo aislado, de decir “hacemos un libro de Spinetta porque me parece un músico de nivel superlativo” sino como una colección acerca del rock argentino. La idea es hacer la colección lo más completa posible. Eso es lo que está faltando. Hay una idea inicial y después se van agregando o sacando otros. Lo claro es que están Spinetta, García, y ahora estoy trabajando con Pedro Aznar.

–Son libros muy amenos para la lectura.
–Pasaron dos cosas. Unos que me dicen que les costó acostumbrarse a su lectura y otros que me dicen que les encantó. Te cuento cómo fue la idea. Hay capítulos con mucho material denso, mucho dato, y hay otros capítulos de texto corrido. La idea fue intercalarlos. Esto le va dando una cosa amena. Por otro lado, si tenés un lenguaje de internet, podés leer una parte y luego saltar a otra, como si fueran links dentro del propio libro, y lo vas armando como vos quieras.

–Una especie de Rayuela o “Elige tu propia aventura”.
–Sí, sí. Me dediqué a armar libros durante 20 años, por lo que al mismo momento surgieron el diseño y la búsqueda de material de investigación. Se creó en bloques.

–El libro también está dividido en tres columnas, como si fuera un blog.
–Sí, también puede verse por ese lado. El libro de Spinetta llevó mucho más trabajo en ese sentido. Tenés este material, hay que organizarlo y pasarlo a la página. Eso lo hacía yo mismo. Llevó mucho trabajo adjuntarlo al diseño. Una vez que terminé el de Spinetta, el de Charly venía cantado porque la estructura –que era lo que costaba armar del libro– ya estaba resuelta. Ahora, con el libro de Aznar, estoy retomando todos los comentarios sobre Serú pero desde la mirada de Pedro.

–En tus libros revisás disco por disco el trabajo de los artistas.
–Están enfocados desde distintas épocas. Se puede ver claramente en el libro de Charly: están desarrollados con igual intensidad tanto el capítulo de Serú Girán como el último. Que cada uno decida lo que le gusta más. La función del libro es decir: “Muchachos, la obra es esta”. Muchos lo toman como una guía de consulta. Vas a internet y te bajás todo lo que vos querés pero solo viene la música. No viene con una ficha técnica ni nada. Muchas veces me volví loco buscando una ficha para saber quién toca en tal disco. Escuchás un baterista terrible y no sabés quien es. Los libros de la serie buscan rescatar la ficha técnica de cada disco y mostrar quién toca. Esa información se fue con los discos originales o quedó en el limbo.

–¿Te costó mucho despegarte del fan para hacer los libros?
–No veo a los músicos desde el lugar del fan. Trato de ser lo más objetivo posible. Si la idea es hacer una colección de libros de rock argentino, va a haber músicos que me gusten más que otros. Los estoy tomando con base en la importancia que tienen, más allá de mi gusto personal. En el caso de las obras de Spinetta y Charly, los considero muy parejos a nivel importancia para la música nacional. Personalmente, a Spinetta lo considero entre los cinco músicos más importantes de la Argentina de todos los géneros, junto con Piazzolla y el Cuchi Leguizamón.

–¿Les mandaste los libros a Luis y a Charly?
–Sí. Se los mandé a ambos. Y tanto el Flaco como Charly contestaron doce preguntas para iniciar el libro en cada capítulo. Una vez terminado, a Charly le mandé unos ejemplares y me contestó vía e-mail, a través de la novia, diciendo que le había encantado. El Flaco no me contestó. Le escribí una nota manuscrita y no hizo referencia al respecto. No sé si eso no es bueno, sabiendo cómo es el Flaco. No le gusta que hablen de él y estoy sacando un libro que habla precisamente de su obra.

–¿A quién más agregarías para la colección?
–Como referentes importantes, los libros iban a seguir con Cerati, Calamaro y Fito. Para mí, son referentes que si no aportaron por un lado, lo hicieron por el otro. La masividad que alcanzó Soda a nivel Latinoamérica fue impresionante. Inédita para la Argentina. En el medio, surgió como en un pantallazo Pedro Aznar, por ser un multiinstrumentista único para el país.

–¿Cómo ves la obra de Pedro?
–Muy bien, supercoherente. Me encanta la fusión que hace. Él no es transgresor en tanto imagen. Dice de sí mismo que es “el menos vertiginoso de los músicos de rock”. Esa frase me quedó porque es tal cual. Da una imagen de formal, estudioso y académico. Pero rompió con todo en cuanto a estilos y géneros porque está tocando “Guitarra, vas a llorar”, para después saltar a un tema del Cuchi Leguizamón y luego a un tema propio, superpop. Es muy bueno.

–¿No te pasó de hablar con fans de Spinetta y que te pregunten qué hace con Juanse?
–La tendencia de Spinetta cambió. Fue muy hermética en relación con sus colegas músicos. En los 80 se empezó a abrir, se quemó con leche, se frenó y recién desde 2000 volvió a integrarse con los músicos de la manera en que, personalmente, siempre me hubiese gustado. Son decisiones personales. El caso de Juanse creo que tiene que ver con Pappo. Él tuvo muchas idas y venidas en su relación con Pappo, y un poco Juanse encarna esa veta que tenía el Carpo. Además, deben ser amigos. No tiene que ver qué estilo musical tenga cada uno. Me parece bien que se junte con quien le parece. Todas las uniones me parecen productivas, y si no lo fueran, el Flaco no las tendría.

–A Spinetta nunca le terminó de gustar Sumo, ¿no?
–Spinetta pensaba eso cuando Sumo existía pero no volvió a hablar del tema porque Sumo se terminó en el 87. Sin embargo, con la continuación de Sumo en Divididos, la opinión del Flaco va a ser la mejor. Con los Redondos, hay opiniones muy buenas de Spinetta sobre el Indio Solari, pero dice que le gusta más lo que hace como solista que con los Redondos.

–Cerati también decía lo mismo respecto del Indio, y el Indio respecto de Cerati.
–Que les gusta más la obra solista del otro que con la banda. Ahí, coincido con Cerati. Pero si se hace un libro con la historia del rock argentino, tanto Sumo como los Redondos tienen que estar. En lo que se refiere al lenguaje, hay una cierta similitud entre Spinetta y Solari. Los Redondos y Spinetta generaron un lenguaje propio. La poética de los Redondos es para la gente de los Redondos. Lo mismo ocurre con el Flaco.

–Si te pregunto por cinco discos de rock argentino, sin repetir artista, ¿qué le recomendarías, por ejemplo, a una chica inglesa que no conoce nada de acá?
–A ver, el álbum doble de Los Socios del Desierto. Otro, Bandidos rurales. Dejame pensar…Grasa de las capitales, El amor después del amor y uno, que me gusta particularmente, que es de Jorge Fandermole y se llama Navega. ¡Ah! Y de yapa, Once episodios sinfónicos, el disco en vivo de Cerati.

 

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